En febrero el centro ha abierto sus puertas para dos eventos muy interesantes:
10 de febrero:

El pasado martes, 10 de febrero durante la jornada lectiva, el alumnado del Ciclo Formativo de Cocina y Gastronomía recibió una visita muy especial: la de una antigua alumna del centro -Rocío Fernández Tudela-, hoy profesional del sector vitivinícola, que regresó a las aulas para impartir una interesante conferencia sobre la cata de vino (como buena sumiller) además aprovechó para contar su experiencia y paso por restaurantes así como su gestión.
Durante la sesión, el alumnado pudo profundizar en los principios básicos del análisis sensorial, conocer las principales variedades de uva y aprender a identificar matices aromáticos y gustativos esenciales de vinos españoles y serrano-segureños, tan esenciales en cocina y sala. La ponente compartió, además, experiencias reales de su trayectoria profesional, acercando al alumnado a la realidad del sector.
El encuentro estuvo cargado de emoción, ya que supuso el regreso de una exalumna al lugar donde comenzó su formación. Volver al centro, esta vez como experta invitada, no solo fue un momento significativo para ella, sino también un ejemplo inspirador para el alumnado actual, que pudo comprobar cómo el esfuerzo y la pasión pueden convertir los sueños en una realidad profesional.
16 de febrero

Este lunes, 16 de febrero, nuestro centro también abrió sus puertas por la tarde a toda la comunidad para celebrar un evento muy especial: un concierto en el que profesores de distintas especialidades, alumnado actual y antiguos alumnos se unieron sobre el escenario movidos por un mismo sentimiento; la pasión por la música.
La propuesta artística del grupo -llamado Inoperantes- giró en torno a la fusión flamenca, creando un espacio sonoro lleno de energía, emoción y creatividad. La mezcla de estilos, generaciones y experiencias convirtió la actuación en un reflejo del espíritu de nuestro instituto: diverso, cercano y comprometido con la cultura.
El concierto, abierto a todos los vecinos del pueblo, permitió que el centro se transformara en un punto de encuentro donde compartir talento, ilusión y convivencia. Una tarde inolvidable que demostró que la música no solo une estilos, sino también personas y generaciones.
